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¿Sabes el origen del skincare?

Colaboración de: Montse Arras

A ti que te encanta apapachar tu piel, aquí te tenemos los antecedentes históricos y datos curiosos que, no debes, NECESITAS conocer.

¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Qué tal vas sobrellevando tu semana? ¿Todo bien?

Espero que así sea. Si no es así, no te apures, recuerda que nadie tiene una vida perfecta y que todos traemos broncas cargando; absolutamente todos, hasta las Kardashian.

Pues ¿qué crees?, hoy te quiero platicar sobre la historia del cuidado de la piel. ¡Oh sí! Porque antes de leer y escuchar recomendaciones de belleza de la prima, de la amiga, de la abuela; quiero que entiendas de dónde viene todo esto. ¿Ok? Ok. Muy bien, corre historia. 

Primero tenemos que entender que las personas siempre han buscado el cuidado y la belleza personal como una forma de sentirse mejor consigo mismos. En pocas palabras, el apapacharse y consentirnos nutre nuestro amor propio. La naturaleza ha jugado un papel sumamente importante porque nos ha dado todo lo necesario para ello.

Vamos a empezar por Egipto. Bien se sabe que la civilización egipcia ha sido la más avanzada en todo lo que tiene que ver con la cosmética, las cuales fueron copiadas por las demás civilizaciones. En pocas palabras, a quien le debemos agradecer por tener nuestra piel de bebé en este momento es a los egipcios.

Los egipcios creían que ser hermosos los acercaba a los dioses. Esto se sabe debido a que se han encontrado frascos de cosméticos en tumbas reales que datan del año 3500 a.C. Investigadores detallan la composición de diferentes cosméticos como una crema antiarrugas hecha de incienso, cera, aceite de moringa y ciprés, o exfoliantes a base de aceite, sal y polvo alabastro. Todo el mundo, tanto hombres como mujeres de todas las clases sociales, usaban cosméticos de pies a cabeza.

Aplicaban henna al cabello para teñirlo y darle brillo. Para combatir la caída del cabello usaban aceite de ricino. Por higiene, solían afeitarse la cabeza y además se depilaban completamente. O sea, ellos no se dejaban ni un solo pelito. Entre sus métodos depilatorios usaban ceras hechas de miel y zumo de limón. 

Como hacía y hace tanto calor en Egipto, tenían que bañarse diariamente en el río Nilo; los ricachones y la realeza podían bañarse en sus casas o con ayuda de sirvientes. Pero, fuera quien fueras, tenías que bañarte diario.

Y por supuesto tenemos que hablar de la mismísima Cleopatra. Ella se bañaba con leche de burra y, aunque usted no lo crea, conseguía una piel extremadamente sedosa. También, usaba la leche mezclada con miel como crema hidratante. Para evitar olores se aplicaba alumbre por todo el cuerpo. Siempre iba perfumada y utilizaba aceites para hidratar y abrillantar su envidiable piel. 

Los barros del río Nilo eran usados como mascarillas faciales. El maquillaje también lo usaban tanto hombres como mujeres.

Ahí todo era unisex. Nada de que “tu sí, tu no”. Y, por si no lo sabías, para conseguir ese saludable tono cobrizo de la piel que tanto le vemos a los egipcios en las películas, lo conseguían con óxido de hierro.

Los famosos ojos egipcios contorneados en negro se debían al kohl, que es un polvo negro que se obtiene de los minerales galena y antimonita. Esta sustancia no sólo les servía para delinear los ojos de felino que conocemos, resaltar y oscurecer sus pestañas y cejas, sino que además les ayudaba a prevenir inflamaciones y enfermedades oculares y repeler tanto insectos como el polvo del desierto. ¡Aunque usted no lo crea! Los egipcios andaban con todo. 

Utilizaban polvos que obtenían al triturar piedras preciosas de diferentes tonos para colorear los labios y los párpados. Para maquillarse los ojos utilizaban polvo verde de malaquita o azul de lapislázuli. Y para pintar los labios, polvo rojo de hematita.

Las uñas se pintaban con henna. El color de éstas indicaba el estatus social: la nobleza las llevaba oscuras y las clases bajas en colores claros.

Ahora platicando ya más sobre Medio Oriente, así como en la India replicando a Egipto, también usaban kohl, henna y polvo de piedras preciosas. Las mujeres se liberaban del vello mediante la famosa depilación con hilo.

Sí, esa que usamos hoy en día.

En la antigua Persia que ahora es Irán, fabricaron el agua de rosas como tónico. ¡Benditos sean!

En Babilonia en el año 1.200 a.C. vivió Tapputi-Belatekallim, considerada la primera química perfumista de la historia. Se sabe que para la creación de sus perfumes usaba flores, aceites, cálamo y mirra.

En Siria se creó la primera barra de jabón hace 2.500 años. El jabón de Alepo se fabricaba, y se sigue fabricando, artesanalmente con aceites de oliva y laurel.

Gracias a las cruzadas, la producción de jabón se extendió por el Mediterráneo llegando a Italia, Francia (el conocido jabón de Marsella) y España (conocido jabón de Castilla).

En el lejano Oriente, sobre el año 3.000 a.C. los chinos ya embellecían las uñas con una mezcla de goma arábiga, cera de abejas, gelatina y clara de huevo. La piel de porcelana de las chinas y japonesas se debía al polvo de arroz que usaban para blanquear el rostro.

En Japón, las geishas utilizaban pétalos triturados de cártamo para pintarse los labios.

Llegando por fin a los griegos, ellos rindieron culto a la belleza y difundieron el concepto de estética. Crearon los gimnasios, los baños públicos y la figura de los ‘kosmetes’, quienes eran los profesionales dedicados al cuidado y belleza del cuerpo. La rutina general era hacer ejercicio, darse un baño y después usar toda clase de cremas y aceites mientras recibían masajes. Su ideal de belleza consistía en tener la piel blanquísima, cabello claro y cuerpo esbelto.

Las mujeres se aclaraban la piel con albayalde y el pelo con manzanilla molida. El médico griego Galeno creó lo que hoy conocemos como cold cream, mezclando cera de abeja con aceites vegetales.

Roma, que, por supuesto no podía faltar, ellos siguieron las costumbres estéticas de los egipcios y los griegos. Los romanos popularizaron los baños públicos donde no solo se bañaban, también se exfoliaban la piel y se perfumaban. Ellos limpiaban y blanqueaban sus dientes con polvo de piedra pómez. Yo sé, yo también me quedé con cara de “What?”. Y como dato curioso, Popea, la mujer de Nerón, se bañaba en leche de oveja.

Ahora, pasando a la Edad Media, el culto a la belleza decayó en Europa debido a la pobreza, las epidemias y las guerras. El uso de cosméticos se convirtió en un privilegio para los ricos.

Las mujeres nobles se preocupaban especialmente por el cabello ya que solían llevarlo muy largo. Esperaban las visitas de mercaderes ambulantes para comprar bálsamos y artículos de belleza.

En esta época, los mayores avances cosméticos los realizaron los árabes. El conocido médico Abul al-Qasim (Abulcasis), fabricó las primeras barras de labios sólidas, los desodorantes en rollo, los dentífricos, los colutorios y las cremas solares. Definitivamente con él debemos estar muy agradecido.

Los árabes también crearon el hammam, que era la sala de baños donde realizaban todo un ritual de belleza. Éste incluía saunas, inmersión en agua fría, exfoliación con jabón negro que estaba hecho de pasta de aceitunas con sal y guante kessa, aplicaban mascarillas corporales de arcilla y finalmente hacían masajes.

Y, finalmente durante el Renacimiento, se extendió el gusto por el placer y la belleza. Las mujeres perseguían como ideal estético una piel blanca, cabello claro y un cuerpo con curvas.

Como último dato, en el siglo XVI, los monjes de la basílica de Santa María Novella, en Florencia, crearon el primer laboratorio de productos cosméticos y medicinales en donde destacaron sus sales de baño, jabones y colonias.

¿Qué tal? Hay muchos datos que honestamente ni yo me los creía. Creo que es muy importante conocer los antecedentes de prácticas como la cosmética que hoy en día es una industria enorme y es una práctica que forma parte de nuestras vidas y de nuestro día. 

Espero te haya gustado mucho nuestro encuentro.

Y recuerda ¡Apapachate! Cuida mucho tu piel. Te lo mereces hoy más que nunca.

Platícame en los comentarios qué te pareció enterarte de todo esto, si ya habías escuchado algo sobre estos datos o si quiere compartirnos algún secretillo de belleza antiguo del que tu abuelita te ha platicado. 

Te mando un fuerte abrazo (*tosiendo* virtual y con sana distancia) y espero que tú y tus seres queridos se encuentren muy bien.

¡Cuídate mucho! No dejes de lavarte las manos. 

¡Nos vemos en nuestro próximo encuentro!

Written by Cover Redacción