in

La Trinidad construye ‘Los Edificios Que Se Derrumban’

Una construcción cuyos andamiajes nos remiten a una doble estructura: la interior y la exterior.

La Trinidad me recordó un poco a lo que era Hombres G. Y si es que llevan el mismo ADN, pues break a leg para estos jóvenes españoles.

Y de antemano, si Hombres G no les gusta, Sixto, Carlos y Jorge, les pido disculpas.

De la mano de Sonido Muchacho, La Trinidad lanza «Los Edificios Que Se Derrumban«, desde el 30 de octubre su primer disco largo tras dos EPs, «El Peligro» (2018) y «Nuevas Dignidades» (Sonido Muchacho, 2019).

El hormigón de este edificio está revestido por la Trilogía de Berlín de David Bowie, así como por influencias del synth-pop yugoslavo y alemán (de hecho, el propio título del disco es una traducción del nombre de la banda berlinesa (Einstürzende Neubauten), pero los pilares sin duda son The Clash, Ilegales, Nacha Pop y The Smiths. Sobre ellos se apoyan otros sonidos e influencias.

Con imágenes en blanco y negro y de repente a color, nos regalan este video clip de «Clase Media», una especie de protesta social de, quiero suponer, los barrios bajos de alguna zona malagueña. La misma melodía de la canción y los visuales hacen saltar un tema con un toque trivial para poder soportar la letra llena de crítica.

En este álbum hay espacio para el post- punk e incluso para el spoken-word, influenciado por John Cooper Clarke o 713avo Amor. Lo que se halla tras los muros es una pulsión romántica marcada por la muerte joven, la citada experiencia en centroeuropa y en el este y una mirada a un inseparable atrás, al otro lado: a quien espera, a la adolescencia y al «Problema de España», que en La Trinidad ocupa por derecho y preocupación un tema en sí mismo, al más puro estilo «noventayochista», no sin cierta ironía.

Un disco como éste, tan directo pero al mismo tiempo íntimo, requería de una presentación clara, pulida y de frente.